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¿IR AL PSICÓLOGO?: YA LO SUPERÉ

Es una de las frases que comúnmente escucho de las personas cuando inician sus sesiónes de psicoterapia: “Ya lo superé”.

Me lo dice Maribel cuando habla con un rostro petreo sobre un abuso en su infancia, me lo dice Jorge totalmente inexpresivo respecto a la separación de sus padres, me lo dice Ericka cuando me cuenta que se frustró el sueño laboral de su vida, me lo han dicho much@s.

Ya lo superé, es una frase que las personas comúnmente dicen: cuando “dejó de afectarles algo”, cuando “dejaron de sufrir”, cuando pudieron continuar con su vida. Entonces decimos, “ya lo superé”.

Llegan a psicoterapia por "otras causas": migrañas, ansiedad, pensamientos obsesivos, dependencias emocionales, adicciones, problemas para relacionarse o mantener una relación, se siente vacios, solos.

 
Lo mas usual es que eso que “ya superamos” aun esté ahí, completo. La mente tiene diferentes maneras de sobreponerse a los traumas, las dificultades, las angustias, los dolores del alma; algunas de esas maneras de sobreponerse y protegerse es encapsular esos problemas, ponerles en otro plano, esconderlos, nublarlos, aislarlos.

Como si u
no a la hora de barrer escondiera la mugre debajo de la alfombra.  La mente nota que es una estrategia defensiva adecuada, ¡al principio funciona muy bien!.
 
Sin embargo los problemas se van acumulando donde, aparentemente, no se ven y no se sienten. Hasta que se torna esa acumulación tan grande, o surge otro evento traumático que rompe la cápsula y hace que salgan todos esos problemas como un torbellino, hundiendo a la gente en severas crisis depresivas. Entonces eso que no se veía y no se sentía hace su aparición, viéndose y sintiéndose de manera intensa y a veces aterradora.

Usualmente con el tiempo, el mismo ser se cansa de llevar esa carga de problemas sin soluciones y empieza a mandar señales: migrañas, pensamientos obsesivos, adicciones. Ya no se vuelve tan fácil conservar esa basura escondida, cada día es más difícil, el ser reclama una solución.

Es entonces cuando la persona llega el psicólogo creyendo que su problema es “solo” un síntoma . Pero ese síntoma  oculta un gran caudal que hay ido acumulándose en una presa, una presa que ya puede estar agrietada y desbordándose.

Si todo eso acumulado no es atendido termina por deshacerse la presa y el torbellino sale dañando todo a su paso.


Si los problemas son atendidos y procesados, entonces el ser puede seguir con su proceso de desarrollo, por fin liberado de esas ataduras, de esa carga, de esa presión.