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Llegar a acuerdos familiares

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Los vínculos y las relaciones familiares ocupan una buena parte de nuestra vida. De nuestro mundo interior y exterior, y de nuestra afectividad. No importa que seamos adultos ni que estemos independizados: las relaciones familiares pueden ser fuente de satisfacción, también de tensión y frustración.
 
El hecho de que los miembros de una familia adquieran la habilidad de llegar a acuerdos es una fase importante en la terapia familiar. Para que puedan hacerlo de una manera eficaz, el psicólogo trabaja con los miembros de la familia en las habilidades básicas de comunicación y de contacto como:
1. expresar de manera responsable, honesta, asertiva y respetuosa, nuestros pensamientos, emociones, opiniones y necesidades.
 
2. Escuchar, que significa mucho más que oír. Escuchar es recibir lo que el otro nos dice sin hacer presuposiciones ni emitir juicios.
 
3. Hablar respetando los turnos de palabra, sin interrupciones constantes.
 
4. Respetar la experiencia de los otros, aunque no coincida con la nuestra.
 
5. Respetar las necesidades de los demás.
 
6. Evitar poner en boca del otro palabras que no haya pronunciado, sentimientos que no haya experimentado opiniones que no haya elaborado o expresado.
 
7. Aprender a reparar las comunicaciones poco asertivas, que usualmente se dicen en un estado de reacción emocional.
 
Un acuerdo satisfactorio es aquel en el que todos ganan, en el que no hay vencedores ni vencidos; en el que, quizá, cada uno tenga que ceder un poco para que todos puedan satisfacer sus distintas necesidades de relación y de independencia, de tiempos y de espacios compartidos y no compartidos...
 
Ceder no es perder, ni claudicar, ni someterse; es estar dispuestos a poner nuestro granito de arena para construir relaciones familiares sólidas y satisfactorias. Para ello es necesario adoptar una actitud de apertura a los demás y también de respeto hacia nosotros mismos; esto es. De poner límites constructivos y congruentes a los demás.