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Cómo crear la vida que deseas

26 Feb 16 - 10:14

CÓMO CREAR LA VIDA QUE DESEAS
Muchas veces nos encontramos con aspectos de nuestra vida frente a los que nos sentimos insatisfechos. A menudo son facetas con las que desde hace tiempo estamos descontentos. Tal vez cavilamos a menudo sobre ello. Quizá, una y otra vez, nos preguntamos cómo actuar para modificar nuestra realidad. Pero, por una razón otra, acabamos sin hacer nada al respecto, o puede que lo intentemos tímidamente, pero desistimos pronto cuando las cosas no salen como esperábamos o nos desilusionamos frente a la aparente inmutabilidad de los acontecimientos.

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¿Qué podemos hacer frente a estos aspectos? ¿Cómo podemos modificarlos? Antes de intentar responder a estas preguntas, deberíamos hacemos otra, aún más importante: ¿podemos transformar la realidad? Hay quienes, sin dudarlo, responderán con vigor: "i Sí !". Tales personas corren, en mi opinión, el riesgo de darse de bruces contra la pared cuando empiecen a encontrarse con ciertos límites que el entorno nos plantea. Y hay quienes, por el contrario, responderán cabizbajos y apesadumbrados: "Nooo". Estos corren el riesgo -o puede que en este caso sea una certeza- de resignarse a su "mala fortuna" y acabar frustrados o, aún peor, resentidos.
Yo creo que la mejor respuesta a la pregunta de si podemos transformar la realidad es que podemos hacerlo parcialmente. Sin embargo, no debemos caer en la simpleza de creer que esto quiere decir que podemos cambiar las cosas "a medias", recurriendo a la trillada solución del "término medio", como si la posible salida fuese una negociación por partes iguales entre lo que deseamos y lo que la realidad nos ofrece.
Ese "parcialmente" se refiere a que, ante cada situación o realidad, habrá aspectos que si podremos transformar y otros que no. Es más, creo que un ejercicio bastante interesante es que, al disponernos a enfrentar una situación con la que nos sentimos disconformes o descontentos, comencemos por preguntarnos qué aspectos de esta situación creemos modificables y cuáles consideramos que debemos admitir tal cual son. Esta es la verdadera aceptación de la que debemos partir cuando nos disponemos a emprender un proceso de cambio. No se trata de resignarse - "Y bueno, ¿qué vamos a hacerle?" -sino de comprender sobre qué factores de los múltiples que determinan una situación podemos actuar y sobre cuáles no. Tampoco sirve de nada vivir enfrentados con nuestra situación actual. Si pudiésemos damos cuenta de ello, quizá nos sorprenderíamos de la cantidad de veces que nos enojamos con lo que nos sucede. Nos decimos: "¡No es posible que esto haya sucedido!", "¡Esto no debería ocurrirme a mí!". Todas estas frases nos estancan en esas mismas situaciones que aborrecemos tanto. Pues si "no es posible" que tal o cual cosa nos suceda o sí "no podemos creerlo", ¿cómo hemos de esperar poder hacer algo al respecto?
Está claro que para emprender un camino de cambio primero debemos aceptar  nuestra condición inicial. Ello implica reconocer cuál es nuestro punto de partida y asumirlo como tal, es decir, entendiendo que es el lugar desde el que iniciaremos un proceso que llevará tiempo y trabajo. La transformación es posible, pero habrá que entenderla como un punto de llegada.
 
psicologo cuernavaca cambiar nuestra realidadTRABAJAR CON UNO MISMO
Volvamos, entonces, a aquellas preguntas que nos habíamos hecho en un principio: ¿Qué podemos transformar de nuestra realidad y cómo? Al "qué podemos transformar", la respuesta es bien sencilla: podemos transformar aquello que depende exclusivamente de nosotros. Es posible que esa transformación modifique, en segunda instancia, otros aspectos de la situación que estaban fuera de nuestro alcance, pero siempre deberemos comenzar por aquello que podemos poner a nuestro cargo.
Un claro ejemplo de esto es lo que suele suceder cuando el aspecto que deseamos transformar tiene que ver con algún vínculo: es posible que las actitudes del otro nos parezcan equivocadas y reprobables, pero, incluso cuando estemos en lo cierto, no hay nada en que podamos trabajar para que "él o ella cambien". Lo repetiré: aun cuando estemos absoluta, positiva y certeramente seguros de que es el otro quien está equivocado, aun cuando todos los demás nos den la razón, aun cuando la televisión, los libros y la sabiduría universal confirmen que somos nosotros los que estamos en lo cierto, incluso así, debemos ser nosotros los que cambiemos. ¿Por qué? Pues porque somos nosotros quienes deseamos transformar la situación y ello lo convierte en nuestra responsabilidad. A lo sumo podremos variar nuestra forma de comportarnos con ese otro para intentar que eso genere un cambio; podremos hablar con él o pedir lo que necesitamos, pero siempre el primer movimiento estará de nuestro lado y siempre deberemos saber que quizás el otro no se comporte como a nosotros nos gustaría.

LA RESPONSABILIDAD ES NUESTRA
Lo mismo es válido para aquellas situaciones en las que, en lugar de pedir a otra persona que cambie, se lo pedimos a la vida. Le imploramos que sea justa, que nos dé lo que nos corresponde, lo que nos merecemos. Hace un tiempo, un hombre llegó a mi consulta diciendo que deseaba encontrar a alguien con quien formar una pareja. Creía que se lo merecía, dijo. Era cierto: era un hombre bondadoso, considerado con los demás; había trabajado mucho sobre sí mismo y tenía auténticos deseos de formar una familia. Sin embargo, centrarse en que "se lo merecía" no le ayudaba, lo ponía en un antagonismo con la vida, que no le daba lo que esperaba.
Cuando abandonó esta idea y comenzó a preguntarse qué más podía hacer él en función de SU deseo, su situación cambió. “Los goles no se merecen, se hacen”, se suele decir en el mundo del futbol. No hay victorias morales, o mejor, sí las hay, pero tienen el precio del resentimiento. Por ello, para transformar una realidad, hace falta dejar de lado el orgullo; el orgullo de pensar cómo debería ser, el orgullo de pensar quién tiene la razón. La única pregunta que tiene sentido es: ¿Qué podemos hacer nosotros al respecto? Siempre, en toda situación, hay algo en lo que podemos intervenir, aunque solo sea cambiar el modo en que percibimos e interpretamos la realidad, que, dicho sea de paso, no es poco en modo alguno.

Una vez que hemos identificado qué aspectos de una situación serían modificables y hemos tomado la decisión de ser nosotros quienes nos ocupemos de ellos, tendremos que preguntamos cómo Ios transformaremos. Para ello, es fundamental desarrollar una imagen de adónde queremos llegar. Debemos construir mentalmente cómo es la situación que nos gustaría conseguir y tomamos el trabajo de ir moldeando esta fantasía. Cuanto más acabada y detallada sea esta imagen, tanto mejor, pues es una especie de boceto de lo que luego intentaremos llevar a la práctica. Napoleon Hill, escritor estadounidense considerado uno de los pioneros de la autoayuda, escribió : "Cuida tus visiones y tus sueños, porque son los hijos de tu alma, los esbozos de tus mayores logros". Una pregunta interesante que creo que vale la pena hacerse en estos casos es : ¿Cómo creemos que nos sentiremos cuando lleguemos a donde queremos? En general, pienso que no es suficiente con responderse "feliz", porque es una palabra demasiado amplia y un tanto vaga. Aquí es útil ser un poco más específico: ¿Nos sentiremos seguros? ¿Queridos? ¿Respetados? ¿Triunfales? ¿Poderosos? Esto es importante porque, muchas veces, los objetivos que nos proponemos alcanzar son simples medios. Si logramos identificar esa sensación anhelada, nos facilitará que, frente a ciertas dificultades, podamos pensar en algunas alternativas sin perder lo que hay de esencial en nuestro objetivo.

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Es así como llegamos a un punto crucial del que debemos ser conscientes y es que, para poder transformar nuestra realidad y acercarla a nuestra fantasía, es necesario que nos atrevamos a creer que podemos conseguirlo. Si no creemos en la tarea que nos disponemos a emprender, es casi seguro que fracasaremos, es cierto que creer por sí solo no es suficiente; seguramente será necesario realizar una planificación e implementar algo de disciplina para cumplir con ese plan, pero creer en nuestros sueños es indispensable para poder comenzar a construirlos.
 
En consulta con el psicólogo, a cada consultante se le da retroalimentación, seguimiento y apoyo para poder llevar a cabo los cambios, en su vida, que sean saludables para ell@s.

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​Cuernavaca, Mor.

 

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