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Diferenciar deseos de necesidades.

14 Dec 17 - 09:33

Diferenciar deseos de necesidades.

Existe una tendencia actual a buscar todo lo nuevo que surge y a identificarlo como una necesidad, necesito el último celular, necesito la prenda de moda, necesito comer en ese sitio en el que hay que reservar y donde quiero que me vean, necesito un auto más lujoso.

Sin embargo, lo anteriormente mencionado no son necesidades, son deseos. La principal diferencia entre necesidad y deseo están en la magnitud en que se manifiestan, los deseos son infinitos, las necesidades se pueden contar. Un deseo surge apoyado por un impulso emocional, una necesidad  por otra parte, se apoya en algo más firme como un sentimiento, un valor, una creencia profunda. El deseo no es fundamental satisfacerlo, mientras que la necesidad es fundamental satisfacerla para el funcionamiento saludable del ser.

Todos podemos llegar a sentirnos satisfechos si reconocemos lo que hay en nuestras vidas, lo apreciamos y aprendemos a diferenciar entre deseo y necesidad.

Cuando aprendemos a diferenciar los deseos de las necesidades, la vida se vuelve más sencilla, nos concentramos en lo esencial, descubrimos el potencial de la simple y nuestro nivel de angustia por cuestiones que se han vuelto urgentes sin ser importantes. Sin embargo, suele suceder que los deseos infinitos y confusos, se disfrazan de necesidad, por lo que nos resulta difícil encontrar una sensación de plenitud, ¡Siempre estamos deseando algo más!

En realidad, las necesidades son pocas, prístinas, algunas nos permiten sobrevivir: necesitamos alimentarnos, abrigo ante las inclemencias del tiempo; otras necesidades nos conducen hacia una sensación de armonía y plenitud necesitamos comunicarnos, sentirnos aceptados, sentirnos seguros, dar y recibir amor. Esto lo señaló Abraham Maslow en su conocida pirámide de necesidades. Si no atendemos tales necesidades surge la neurosis, se va acumulando frustración, que se manifiesta como repentinos cambios de estado de ánimo ante todo tipo de circunstancias, tendemos a tener “poca paciencia”.

Por otra parte, al aprender a diferenciar las necesidades de los deseos, podemos darnos cuenta de que necesitamos agua para vivir, pero no necesitamos un costoso champagne, esto ya es un deseo. Necesitamos hablar y comunicarnos, pero no necesitamos el último artefacto tecnológico que todo mundo desea y tampoco necesitamos un plan de datos ilimitados, en la mayoría de los casos. Necesitamos amor, no necesitamos estar cambiando de pareja constantemente, y acumular relaciones superficiales de todo tipo.

Hacia una vida con sentido.

Hoy estamos ante una época de cambios, de evolución. Más allá de las explicaciones de artistas, políticos, gurús de moda, de una pandemia de deseos, anhelos que nos compelen a sentirnos insaciables, queremos todo lo que deseamos y lo queremos ya.

Por otra parte, tenemos la oportunidad de hacer un poco de silencio y paz en nuestro interior, para escuchar la voz de nuestras verdaderas necesidades. Cuando reconocemos esas necesidades y hacemos a un lado los deseos y anhelos impuestos, la vida comienza a parecer más fácil, más fluida, más armoniosa. Nos sentimos en paz con nosotros mismos y con el mundo.

En el proceso de terapia con el psicólogo, las personas van aprendiendo a diferencias entre necesidades y deseos, para poderles dar su justo lugar. No hay ningún problema en aspirar a cumplir algunos deseos y caprichos, pero si nuestra vida solo se refiere a eso deseos y caprichos, sin escuchar ni satisfacer nuestras verdaderas necesidades, entonces tenderemos a sufrir y a sentir que falta siempre algo, que no estamos llenos, que no estamos plenos.


Lugar Seguro: Centro de Desarrollo Humano
​Cuernavaca, Mor.



 


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