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SOLUCION DE CONFLICTOS EN PAREJA II: ¿SE PUEDE HACER ALGO DIFERENTE A LA NEGOCIACIÓN?

03 Dec 14 - 11:19

OTRAS MANERAS DE RESOLVER CONFLICTOS EN PAREJA A PARTE DE LA NEGOCIACION.
 
En el artículo previo se abordó la manera de resolver conflictos en pareja por medio de la negociación. Además de la negociación existen otras maneras de resolver conflictos mismas que expondré en este artículo.
Cada pareja debe decidir qué ámbitos de su vida compartida son exclusivos y cuáles no. Aceptemos que hay cosas de nuestra pareja que él o ella preferirá compartir con otras personas y que eso no es desamor.
Pero quizás se estén preguntando: ¿y que sucede con los desacuerdos en los ámbitos donde sí hay exclusividad? ¿Qué hay de los conflictos que no se pueden trasladar? ¿Qué hacemos si yo quiero vivir en una casa y el/ella en un departamento? Si negociar trae tantos problemas, ¿de qué otro modo se puede resolver un conflicto?.
A continuación explicaré como podemos ponernos de acuerdo sin tener que recurrir a la negociación misma que implica intercambio.terapia de pareja psicologo cuernavaca

1. El acuerdo.
Llegar a un acuerdo es, probablemente, la más deseable de las opciones, aunque no siempre es posible. Acordar es bien distinto a negociar, pues no implica aceptar condiciones intermedias sino encontrar una tercera opción que nos satisfaga a ambos: si tú no quieres ver la película de acción y a mí no me gusta la película francesa, pues vayamos a ver una comedia. Con mucha frecuencia creemos que una discusión tiene solo dos opciones posibles: la mía o la tuya, y olvidamos encontrar otra vía para encontrar la nuestra, la que nos sirve a ambos, no solo a ti, no solo a mí.
Es cierto, no siempre es posible encontrar esa tercera opción (que a veces se encuentra entre la 4ª o 5ª que se nos ocurre). Sin embargo, debemos evitar pensar que la salida está encontrar un gris entre el blanco y el negro: eso sería volver a la negociación. De lo que yo hablo es de que la solución en ocasiones, es un naranja, un violeta o un amarillo con lunares verdes.
Este modo de pensar va más allá de las opciones que resultan evidentes y literalmente es como salirse del cuadro en el que nos vemos representados. Para encontrar esa nueva opción que nos satisfaga a ambos, debemos pensar creativamente, pues a menudo no viene dada sino que debe ser creada específicamente de acuerdo a las necesidades de cada situación.

2. La renuncia.
Como he dicho, cuando no existe esa tercera opción, no es posible acordar. Supongamos que en el cine en el que estamos no hay mas opciones que la película de acción y la francesa. ¿qué podemos hacer entonces?. Si queremos evitar las incomodidades de la negociación, pero todavía queremos ir al cine juntos, uno de los dos tendrá que renunciar: o yo te acompaño a ver la película que quieres y renuncio a ver la mía, o tu me acompañas  a ver la mía y renuncias a la tuya. Y quizás me dirás, pero eso es lo mismo que la negociación!. No lo es. La diferencia está en que , si yo elijo renunciar, tu no me debes nada. No vale decir que la próxima vez que vayamos al cine. Ah, pero yo elijo la película porque la vez pasada elegiste tú, pues eso si sería volver a la negociación.
Cuando uno renuncia, renuncia. No lo anota en su lista para reclamarlo más adelante. Si uno siente que no puede renunciar a su preferencia sin creerse por ello en posición de acreedor, entonces lo mejor que puedes hacer es NO renunciar. Tendrá que buscar otras opciones, pero cualquiera es preferible a una negociación disfrazada de renuncia.

3. El desacuerdo.
Existen ocasiones en las que no se puede acordar una tercer opción satisfactoria para ambos si ninguno de los dos es capaz de renunciar verdaderamente sin pasar la factura más tarde. En estos casos, habrá que aceptar que estamos en desacuerdo y que esa actividad o decisión no la podremos compartir. Volviendo al ejemplo del cine: tú irás a ver la película francesa y yo, la de acción, sin enfadarse por ello. Si comprendemos que el desacuerdo es un desenlace normal de un conflicto, todavía podemos decir: “disfruta tu película, nos encontramos en la salida para cenar”. No compartir algunas cosas no quita que podamos compartir otras. Pero si nos enfadamos por no encontrar un acuerdo o porque el otro no renuncia, entonces sí que nos perdemos compartir las cosas en común.
Hay pocas cuestiones que sean tan importantes como para que, si no conseguimos algún tipo de acuerdo, tengamos que disolver el vínculo. Quizás un buen ejemplo sea la decisión de tener hijos o no, pues esto implica proyectos de vida muy distintos y sería difícil aceptar el del otro sin traicionarse demasiado a uno mismo. Pero estos casos son los menos frecuentes y en la mayoría de las ocasiones un desacuerdo no implica una rotura ni la debilitación del vínculo. Al contrario: la capacidad de mantener un desacuerdo amigable dice mucho a favor de la relación.

En terapia de pareja cada pareja elabora con la guía del psicólogo su manera muy propia de afrontar el conflicto, evitando las técnicas tóxicas como la manipulación, la imposición, la victimización, el chantaje, por mencionar algunas. Siempre hay maneras de trascender conflictos si ambos miembros de la pareja tienen el deseo y propósito sin embargo en muchos casos es necesaria una guía que sin preferencias, pueda dar un marco de contención para que las reacciones emocionales que se dan en el proceso de negociación fluyan de manera adecuada sin entorpecer el diálogo y enriqueciendolo.

Autor: Piscólogo/Psicoterapeuta Gustavo P. Meléndez
Lugar Seguro: Centro de Desarrollo Humano
San Francisco 27-C1. Col. Analco.
Cuernavaca, Morelos, Mex.
Para agendar consultas presenciales llamar al: (777) 3801968
Consultas virtuales se agendan al email: elteg@yahoo.com

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